Sentado a las afueras de un elegante restaurante en una escondida calle con adoquines húmedos en París estaba yo esperando a que el garzón me llamara para poder entrar y usar mi reserva. Elegantemente vestido de frac negro jugaba con mi mazo de tarot y una carta cayó al suelo con su cara hacia abajo, me agaché sabiendo que algo quería decirme la voltee lentamente, al verla me sorprendí gratamente no ver ningún dibujo, estaba en blanco, pero un blanco oscuro, algo así como una ventana hacia la noche. Me reí y guarde la carta en mi bolsillo. Entré al restaurante y me senté en mi mesa a cenar con la torre Eiffel de frente. A mi lado una mujer me toma del brazo y me dice; "Me gustan tus zapatos" indicando mis pantuflas con forma de gato. Ella era Bjork vestida de negro y llevaba una carta de tarot en blanco en la solapa de su abrigo. Nos reímos, ella llevaba en sus pies unas pantuflas de oso blanco. Terminamos cenando juntos, y quizá que cosa más...
@Andreas_von
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jueves, 4 de julio de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Bitácora de sueños- Lunes 27 de mayo;
En medio de un valle lejos muy dentro de las montañas se realizaba una fiesta mística, llena de bailes, magos, brujos, payasos y locos. Cada uno era un mundo en si mismo y los talentos eras mostrados y enseñados gratuitamente a todo el público. El sol pintaba de amarillo los ojos llenándolos de consciencia, la felicidad brotaba por el aire. Mientras caminaba impresionado y excitado por tanta belleza mis manos sudaban agua bendita y sin titubear obedecí el llamado, saqué mi mazo de tarot y comencé a barajarlo mientras continuaba caminando. Al encontrarme con un circulo de mujeres que gritaban y bailaban miré hacia atrás y mi querida amiga Sanaí caminaba hacia el circulo, radiante y alegre. Tomé una carta al azar y salió el XIIII, la templanza, ella era en ese momento, pura belleza, pura consciencia, pura paz. Vino hacia mi y me dijo; "Tienes algo que decirme", sonreí y le puse la carta en la frente, la magia se hizo ahí, la carta se quedó pegada en su frente, en su chakra y ella sonrió diciendo; "Alegría, alegría, vamos a bailar". La vi entrar en el circulo de mujeres y todas se fundieron en un baile lleno de abrazos y risas. Guardé mi mazo y fui al baño. Al hacer mis necesidades vi que había orinado ríos de oro y defecado estrellas fugaces. Mis interior era una fiesta.
Y así desperté...
@Andreas_von
Y así desperté...
@Andreas_von
domingo, 3 de marzo de 2013
Obedecer los sueños.
Y me desperté de súbito por ese sueño recurrente, el racional al estar aun algo dormido dejó un poco de espacio para que mi inconsciente hablara con palabras algo para reflexionar...;
Nuestro inconsciente es tan infinito y creativo que una de sus herramientas más maravillosas para comunicarse con nosotros son los sueños, estos en el inconsciente son realizaciones gigantes y trascendentes pero el racional, tirano de nuestra época intelectual, reduce el sueño a una pequeñez tal que terminamos por ahogarlo en un pequeño rincón de nuestra mente. Así nos hemos acostumbrado a que cada sueño que deseamos realizar lo minimicemos a tal punto de llegar a viejos y lamentarnos el resto de la vida o incluso olvidarlo.
Atrevernos a realizar un sueño es un desafío antes que todo de la propia mente, de lograr superar la barrera racional, ética y moral que no nos permite mirarnos y conocernos desde otro punto de vista. Barreras que el inconsciente no acepta y no entiende porque el inconsciente es un loco y un artista que sólo desea realización pero frente a nuestra costumbre racional nos hemos convertido en cobardes de nosotros mismos, en espejos que no nos atrevemos a ver de frente. Todos tenemos un artista y un loco dentro nuestro que necesita realizarse, las pulsiones frente a ese personaje son constantes y diarias, no obedecerlas va incluso en contra de nuestra propia naturaleza humana.
Así pues, sin más, tenía que seguir durmiendo pero tenía una certeza, ese sueño recurrente muy probablemente insistiría hasta que despertara y comenzara a trabajar para cumplirlo.
Nuestro inconsciente es tan infinito y creativo que una de sus herramientas más maravillosas para comunicarse con nosotros son los sueños, estos en el inconsciente son realizaciones gigantes y trascendentes pero el racional, tirano de nuestra época intelectual, reduce el sueño a una pequeñez tal que terminamos por ahogarlo en un pequeño rincón de nuestra mente. Así nos hemos acostumbrado a que cada sueño que deseamos realizar lo minimicemos a tal punto de llegar a viejos y lamentarnos el resto de la vida o incluso olvidarlo.
Atrevernos a realizar un sueño es un desafío antes que todo de la propia mente, de lograr superar la barrera racional, ética y moral que no nos permite mirarnos y conocernos desde otro punto de vista. Barreras que el inconsciente no acepta y no entiende porque el inconsciente es un loco y un artista que sólo desea realización pero frente a nuestra costumbre racional nos hemos convertido en cobardes de nosotros mismos, en espejos que no nos atrevemos a ver de frente. Todos tenemos un artista y un loco dentro nuestro que necesita realizarse, las pulsiones frente a ese personaje son constantes y diarias, no obedecerlas va incluso en contra de nuestra propia naturaleza humana.
Así pues, sin más, tenía que seguir durmiendo pero tenía una certeza, ese sueño recurrente muy probablemente insistiría hasta que despertara y comenzara a trabajar para cumplirlo.
@Andreas_von
lunes, 8 de octubre de 2012
Bitácora de sueños X.
Una gata en mi departamento.
Era tiempo de competencias, todo el mundo participaba en un
gran campo verde lleno de naturaleza. La gente estaba alegre y cada uno formaba
parte de un equipo. El sol era intenso pero no menguaba el entusiasmo de todos
por participar. Yo miraba todo desde el balcón del último piso de un edificio
antiguo de color blanco y con aparente estructura europea. Entre el edificio y
aquel campo verde nos dividía un espacio no muy largo de dunas haciéndolo
parecer como un pequeño desierto. Tomé las llaves y salí a comprar, no tenía
interés alguno en participar de las competencias. Llegué al bazar de mi
infancia donde compré un par de verduras, me atendió la hija del dueño que no
paraba de gritar que quería irse a Europa, yo me reí sin que ella se percatara,
me habría encantado lanzarle una lechuga por la cabeza. Al salir de bazar me
encontré con un viejo colega de mis andanzas en la televisión, me preguntó –
algo nervioso- si yo iba a participar de las competencias y le respondí que no,
según él ya era hora de comenzar y debía correr vestido de blanco para verse
menos gordo. Nos despedimos y ahí miré hacia arriba, a mi edificio y escuché
los fuertes maullidos de mi gata, corrí hacia ella y al llegar a la puerta de
mi departamento veo a una mujer rubia de ojos claros salir desnuda de mi
departamento, al darse la vuelta para mirarme me dice “miau”. La tomé del brazo
y la besé, entramos juntos y cerramos la puerta. Ya no era tiempo de
competencias.
@Andreas_von
domingo, 29 de julio de 2012
Bitácora de sueños VIIII
Domingo 29 de Julio, 2012.
Desnudos frente a frente sobre el pasto y bajo un grueso
árbol, el viento era suave y tibio moviendo levemente las hojas del árbol y tu pelo rubio. Nuestra mirada era como ha sido siempre, llena de paz y silencio, no
necesitábamos hablar. El campo en el que estábamos era vasto y muy lejos unas
montañas nevadas adornaban el paisaje con una cascada que regalaba su rocío al
viento. Lentamente dábamos pasos para acercarnos mientras íbamos cerrando los
ojos, el pasto era esponjoso y cálido. El sonido de las hojas de los árboles
era lo único que escuchábamos mientras a ojos cerrados nos acercábamos
lentamente, supimos detenernos cuando sentimos nuestra respiración. De tu piel
nacían flores mientras que de mi piel crecían plumas, poco a poco nos
abrazábamos enredando nuestras plumas y flores que crecían y envolvían nuestro
cuerpo desde los pies hacia arriba, nos besamos mientras nuestros rostros
desaparecían entre brotes y plumas. Terminamos convertidos en un árbol cuyas
flores rojas eran cubiertas por hojas con forma de plumas, el viento nos movía
haciéndonos sonar regalando flores y plumas al paisaje.
@Andreas_von
miércoles, 18 de julio de 2012
Bitácora de sueños VIII
Tendida entre el pasto y las flores me llamabas con tu mirada multicolor mientras que desde tu espalda crecían hermosos brotes rojos y plateados. Yo, a lo lejos
sentado en la rama más alta de un árbol escuchaba tu mirada silenciosa y bajaba
tocando con mis pies descalzos tu tierra fértil. Ahí, mientras reíamos nos mezclábamos
haciendo florecer entre la tierra y el aire los brotes de un sueño llamado realidad.
miércoles, 11 de julio de 2012
Bitácora de sueños VII.
En un rojo atardecer camino por una larga carretera rumbo al horizonte que se pierde en un sol acariciado por unas nubes que se mezclan lentamente con él. Voy desnudo cantando canciones mientras veo cómo cuelgan grandes y largos billetes de los tendederos de ropa en medio del campo verde. Figuras humanas que no logro divisar con claridad a lo lejos juegan, corren y se divierten. Me ven y me invitan a la fiesta, mientras me acerco a ellos voy soltando los billetes colgados uno a uno dejando que el viento se los lleve. Comienzo a jugar perdiendo la forma de mi desnudez.
@Andreas_von
@Andreas_von
martes, 10 de julio de 2012
Bitácora de sueños VI.
Domingo 8 de julio de 2012
En medio de la noche y de una pequeña ciudad de grandes
edificios y de calles verdes como si el pasto las alfombrara, hay una
mansión de altas murallas de ladrillos, sin pisos en su interior ni techo. En
medio de una habitación te vi desnuda y recostada en una vieja cama de acero
con sabanas blancas mirando las estrellas fugaces. Tu mirada me desnuda
inmediatamente y me acuesto a tu lado, vemos las estrellas fugaces mientras
tocamos nuestros sexos y reímos. Alcanzamos un orgasmo que nos trae el sol de la
madrugada. Comenzamos a dormir juntos para esperar una nueva noche de estrellas
fugaces.
@Andreas_von
sábado, 30 de junio de 2012
Bitácora de sueños V.
30 de junio de 2012.
Sobre mi moto buscaba una casa en medio de un condominio, al
encontrarla por el ruido de la fiesta me estacionaba feliz de haber encontrado
el lugar. Estaba nervioso porque hace muchos años que no veía a mis compañeros.
No quería llegar tarde porque siempre me siento algo incomodo cuando
todos me ven llegar. Por suerte aun no habían llegado todos si que pasaría algo
inadvertido. Saludé cariñosamente a los presentes, era maravilloso el cariño
recibido. Por fuera la casa se veía pequeña pero el patio era enorme con un
gran quincho y una piscina más abajo a medio llenar. Conversé con varios, sobre
todo con quienes más extrañaba que eran aquellos con quienes comencé el colegio
muy pequeño. En un momento me sentí invadido por tanta pregunta, sin darme cuenta
todos querían saber el por qué de mi cambio, todos querían respuestas y me
sentí algo cansado de responder siempre lo mismo. Intenté huir pero fue casi
inútil, tuve que afrontar, es parte del trabajo de quienes logran re inventarse
a si mismos, es como un eterno desafío que pone a prueba tu verdadero cambio.
Justificar. A lo lejos observé a varios a los que me llamaba la atención cómo
la vida los había dirigido a un presente que nunca sospeché, algunos muy
inteligentes en el colegio que quizá tenían trazado un futuro lleno de éxitos
estaban sumidos en la más noble normalidad sin esos éxitos que en un momento
creí que sucederían mientras que otros, que no habían pasado sin pena ni gloria
disfrutaban de una vida lleva de triunfos personales que de cierta forma me
identificaban. Sin darme cuenta de pronto casi todos ya se habían ido, me quedé
solo con la dueña de la casa. Había tenido un romance con ella en el colegio
pero eso en ese momento no significaba nada, nos llevábamos bien, yo la
admiraba mucho por su gran inteligencia y ella parecía hacer lo mismo por mi
“talento” artístico que yo siempre cuestionaba. Ya era tarde y sin saber por
qué yo seguía ahí sin irme, aproveché de ayudar a limpiar y ordenar un poco el
lugar. Nos sentamos a conversar un rato. Algunos silencios eran algo incomodos,
comencé a darme cuenta que ya debía irme.
@Andreas_von
lunes, 25 de junio de 2012
Bitácora de sueños. IV
Lunes 25 de junio de 2012.
En una casona sureña vivía yo con un conjunto de personas
más, en mi habitación, que era compartida, vivía con MJ que estaba tirada en la
cama vestida de blanco. Discutíamos y ella salía de la habitación molesta.
Mientras yo la seguía todos nos miraban cómo discutíamos en medio del gran patio
florido. Sentados en una banca ella se calmaba y lloraba. Nos besamos
reconciliados y un abrazo nos trasladaba a otra habitación blanca en medio de
la nada. Era sólo una habitación, sin cocina, ni baño. Por la única ventana que
había se podía ver que nos rodeaba la nada, basta tierra hasta el horizonte.
Ahí, ella en la cama, volvía a llorar y discutir. Yo, mientras miro por la
ventana ella toma sus cosas y se va. Sentado en la cama espero y llega un
hombre al que conozco, hijo de un tío medico. Él, viene lleno de dudas,
acongojado quiere mis respuestas. Calmadamente le respondo mientras el llora.
Su vida es una imitación de la vida de su padre, no quiere más, quiere ser él
mismo y no su padre. Le digo; si quieres ser tú, al salir de esta habitación
deberás renunciar a todo lo heredado. Miro por la ventana esperando que ella
vuelva, pero no vuelve. Sigue perdida en si misma.
@Andreas_von
Bitácora de sueños. III
Sábado 23 de junio de 2012.
Mientras camino por la orilla del mar, encuentro dentro de
una poza en un roquerío el cadáver de una tortuga muerta, la observo pero no la
tomo a pesar de haber sentido el impulso. Subo una montaña frente al mar donde
en la cima se construye una gran casona, allí me encuentro con personas de mi
pasado, compañeros del colegio y algunos familiares. Mientras recorro la casona
mis compañeros del colegio no me reconocen, ellos parecen haber quedado en el
pasado sin haber crecido y yo, en mi actual edad de 32 años intento hablarles
pero encuentro respuesta. Entro en lo que parece ser mi habitación y me quedo
un por tiempo mirando por la ventana. [sin claridad espacio temporal esto es
interrumpido; un anuncio comercial donde se invita a ese mismo lugar a un
campeonato de mountain bike.] Al salir de la habitación me encuentro con mi
padre, con quien en ese momento intercambiamos una corta conversación, lo
pierdo de vista y entro en un salón donde están sentados mis compañeros que me
ignoran y murmuran cosas. No soporto mucho tiempo estar ahí con ellos, la
imagen del pasado me molesta y salgo nuevamente a caminar por la orilla del
mar.
@Andreas_von
Bitácora de sueños. II
Viernes 22 de junio de 2012.
En medio del océano iba yo en una lancha a conocer a un tipo
que había conseguido crear una maquina que detuviera los tsunamis. Se trataba
de grandes muros de concreto en el agua que se movían en dirección a la ola
para chocar con ella y detenerla antes de que esta llegase a tierra. Al momento
de mi llegada él estaba justamente haciendo una prueba con tal maquina y fui
testigo inmediatamente de la utilidad de su invento. A penas lo vi quedé
impresionado con el despliegue tecnológico pero sobre todo con su efectividad.
Un poco más lejos había en medio del mar un muro gigante de por lo menos unos
cien metros de alto. Después de conocer al tipo me lance al agua y le consulté
si podía subir aquel muro. Accedió a mi petición un poco extrañado por
semejante locura, subir ese muro implicaba un gran riesgo. Al subirlo pude ver
el gran horizonte sobre el mar, no se veía más que agua por todas partes. Sin
haber mirado hacia abajo comencé poco a poco a sentir un pánico terrible y
quedé aferrado a la cima del muro sin poder hacer nada, el pánico comenzó a
atacarme por la altura. El tipo me gritaba desde abajo que bajara por la
escalera pero con solo mirar hacia ella más miedo me daba tener que soltar una
mano para sujetarme de la escalera, era presa de un miedo que comencé a conocer
en ese mismo instante. Le grite que sería más fácil si me lanzaba desde ahí
directo al mar, claramente no le gustó la idea, según él ese salto y el
contacto con el agua me matarían.
[Al parecer nunca me lancé al agua porque no recuerdo
haberlo hecho, seguramente soñé esto porque antes de dormir imaginaba lanzarme
desde un benji intentando aplicar lo que se llama “El sueño lucido”.]
@Andreas_von
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Bitácora de sueños. I
Lunes 18 de junio de 2012
Estoy sentado en un salón aparentemente de clases, vacío y
blanco muy iluminado. Una ventana que da hacia fuera me indica que es un
segundo piso. En una silla universitaria me encuentro estudiando un libro de Alejandro
Jodorowsky, “Evangelios para sanar”, tengo el libro y un cuaderno. De pronto,
entra al salón Jodorowsky acompañado de otro hombre vestido completamente de
blanco, es calvo e irradia una energía muy pacifica. Colocan una mesa y dos
sillas entre mi y la ventana. Me saludan cordialmente y comienzan a conversar.
El hombre de blanco coloca una grabadora de audio y lo entrevista. Hablan de
los libros de jodorowsky mientras yo los escucho. Durante la conversación
hablan de los estudios de Alejandro sobre los distintos libros de la biblia.
Alejandro le dicta estos libros olvidando uno, entrometido yo le agrego “Los
apócrifos”. Y el asiente agradecido.
[Curiosamente a la mañana siguiente fui a un templo Krishna
donde estuve hablando con un devoto que vestía completamente de blanco al lado
de una ventana por dos horas].
@Andreas_von
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